Ante la creciente complejidad de los desafíos urbanos, los gobiernos locales requieren nuevas capacidades para una gestión participativa del hábitat. En el artículo se analiza la experiencia de las Mesas Barriales de Montevideo como dispositivo de innovación pública, tomando como ejemplos la experiencia en los barrios de Malvín Norte-Unión y Piedras Blancas. Los hallazgos muestran que estos espacios permiten superar un modelo transaccional de la participación y construir un vínculo relacional con la ciudadanía, base para que el gobierno local desarrolle capacidades dinámicas esenciales: interpretar colectivamente los problemas desde el territorio, conectar actores diversos para generar coaliciones sostenibles y moldear políticas de manera adaptativa y co-creada. La investigación concluye que la innovación territorial no se centra en soluciones materiales, sino en procesos de aprendizaje institucional. En este marco, la escala y la heterogeneidad del barrio, especialmente en contextos del sur global, resultan determinantes para impulsar transformaciones profundas del hábitat.