El artículo analiza el proceso de descentralización y la evolución del gobierno local en el Paraguay, desde la transición democrática y la reforma constitucional de 1992. La cual significó una ruptura normativa con la tradición centralista, al incorporar la descentralización como principio estructural del Estado unitario. A la transformación ambiciosa del modelo territorial y político diseñado en la Carta Magna, se contrapuso la persistencia de la concentración de recursos y capacidades en el nivel central, y las limitaciones institucionales de los gobiernos locales. En esta perspectiva, repasaremos los cambios que caracterizan el proceso inconcluso de la descentralización.